Principios Institucionales

Tienen su origen en dos directrices que irradian el quehacer pedagógico de la comunidad: el esquema de participación  activa,  y una  pedagogía nueva y dinámica fundamentada en el valor de la persona.

Para la construcción de nuestro modelo se partió del principio rector de participación: familia, escuela y sociedad; al articular  la trascendencia de dicho esquema con la misión de la Pedagogía  Franciscana-Amigoniana, encontramos la posibilidad de  trabajar un modelo  que permite acercar al estudiante a la estructura religiosa, sociopolítica y económica del entorno con sentido de pertenencia.

Dado el momento histórico que vivimos, se hace indispensable que el proceso educativo  institucional elabore propuestas, alternativas para un nuevo sistema educativo, en el cual el estudiante sea sujeto-objeto de su propio desarrollo, con miras a satisfacer las exigencias del momento que se vive.

APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO:

Orientar hacia la construcción del conocimiento mediante el desarrollo de competencias que le permitan al estudiante  acceder a lo científico, tecnológico, cultural e investigativo.

FORTALECIMIENTO DE LA IDENTIDAD:

Señalar caminos hacia la autodeterminación personal y social, el sentido de lo humano, lo afectivo y lo sensible del estudiante, acentuando su carácter creativo y autónomo.

JUSTICIA SOCIAL:

Contribuir de manera teórica y práctica a la apropiación del “ser social de la comunidad”, con los estudiantes de tal manera que mediante su pensar, actuar y sentir logren una integración adecuada a la sociedad haciendo ejercicio de su autonomía y libertad al vivir la democracia en, por y para la comunidad con equidad, solidaridad y espíritu cívico.

 

SINGULARIDAD Y AUTONOMÍA:

Fundamentar la educación del estudiante en su individualidad, autonomía y pluridimensionalidad como ser inteligente e inacabado capaz de construir su propio saber para seguir siendo líderes en la formación de las personas y en el crecimiento en valores.

DESARROLLO ARMÓNICO:

Fomentar el desarrollo de competencias al ubicar al estudiante en todas las etapas de su vida propiciando su desarrollo armónico e inculcándole el respeto por las diferencias individuales, el pluralismo y la igualdad en la diferencia.

Reconoce en el otro a uno igual a sí mismo, permitirá  una convivencia armónica.

FRANCISCANO-AMIGONIANO:

Formar a la persona integralmente a través de un sistema preventivo-persuasivo, inspirado en el Evangelio y espiritualidad de San Francisco de Asís y de Fray Luís Amigó y Ferrer fuente de la pedagogía del amor.